lunes, 17 de abril de 2017

G r a c i a y c l a r i d a d

"La fuerza procedente de las prácticas artísticas firmemente establecidas no está presente en la danza moderna de hoy. Inseguro, sin una dirección clara, el bailarín moderno está dispuesto a comprometerse y a aceptar influencias de otras formas artísticas más arraigadas; podemos observar cómo ciertos bailarines están tomando prestado de Broadway o vendiéndose a él, otros aprendiendo del arte folclórico o del oriental, y muchos introdujendo en su trabajo elementos del ballet o, en un esfuerzo supremo, dedicándose a él. Enfrentando a su historia, a su poder pasado, a su inseguridad presente, es inevitable ver que la fuerza que la danza contemporánea tuvo en alguna ocasión o era impersonal, sino que en última instancia estaba íntimamente ligada y era dependiente de las personalidades e incluso de los mismos cuerpos de los individuos que la divulgaban. Las técnicas de la danza moderna fueron en algún momento ortodoxas. La posibilidad de alterarlas no entraba en la mente de un bailarín. Añadir algo era privilegio exclusivo de los creadores."

"Si hay actualmente alguna fuerza en la danza moderna, es como antes, en personalidades y físicos aislados. En el caso de los jóvenes, es lamentable, pues, no importa cuán reveladoras y admirables sean sus actitudes ante la vida, son eclipsados, en las mentes del público y, a menudo, comprensiblemente, en las mentes de los propios bailarines, por las más conocidas, mas respetadas y mas maduras figuras.

La personalidad es algo muy endeble sobre lo que construir un arte (esto no significa que no debería formar parte de él, puesto que, en realidad, es eso lo que significa la palabra estilo)."

Silencio, John Cage




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